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Trastornos de Ansiedad en la Infancia

  • Matías quiere ir a dormir a la casa de Tomás, pero… tiene miedo.
    Se arma de valor y decide ir, pero cuando cae el sol, indefectiblemente empieza a extrañar a su mamá. Llora avergonzado (ya tiene doce años) y pide que lo vayan a buscar. Cuando llega a casa está del peor humor, se enoja con todos y a la hora de acostarse le cuesta conciliar el sueño.
  • Paula no mira a los ojos y en el colegio apenas le conocen la voz. 
    En el recreo hace de cuenta que lee un libro y está casi siempre sola. Sus compañeras se burlan de ella y los últimos meses pide quedarse en casa excusándose con diferentes dolores: “No quiero ir al colegio porque me duele la panza”.
  • Camila no puede quedarse sola de noche en su habitación. 
    Le parece que un monstruo va a salir de abajo de la cama, el mismo monstruo que cuando está por dormirse imagina que le comerá los brazos si no se los tapa. De día a veces interrumpe su juego y corre a preguntarle a su madre qué va a hacer cuando ella y su padre se mueran. Hace cálculos mentales con la edad que tendrá su madre cuando ella alcance los 15 años y la desespera pensar que ella pueda morir y quedarse sola. Siendo una niña alegre, desde que sus miedos se acrecentaron está irritable buena parte del día y se muestra desobediente y desafiante.

Muchos niños dejan de concurrir regularmente a clase debido a distintas manifestaciones de ansiedad (fobia escolar), en esos hogares, a diario los padres tienen que lidiar con algunas de estas penosas situaciones.

 

¿Qué es la ansiedad?

Es una señal de alarma o peligro. Puede ser considerada normal cuando nos prepara para un mejor rendimiento frente a una situación inesperada, novedosa o amenazante.
Se vuelve un trastorno cuando es desmedida y en lugar de facilitar el rendimiento de las personas les ocasiona problemas adicionales o interfiere con su desempeño.
Se manifiesta como un conjunto de síntomas físicos(palpitaciones, sudor, temblor, sofocos, palidez o enrojecimiento del rostro) y psicológicos (miedo intenso, llanto o rabietas, sensación de descontrol, ganas de salir corriendo, miedo a volverse loco o a morir).

Es importante resaltar que existen ciertos miedos y ansiedades normales en cada etapa del desarrollo y es el profesional especializado en estos trastornos, quien podrá determinar o descartar la existencia de un Trastorno de Ansiedad.

 

¿Cómo puedo saber si mi hijo tiene miedos típicos de la edad o padece un Trastorno de Ansiedad?

Es importante considerar que los trastornos de ansiedad se manifiestan en los niños de un modo diferente que en los adultos.

En cada etapa evolutiva pueden manifestarse transitoriamente manifestaciones de ansiedad normal. Es normal que los más pequeños tengan miedo a separarse de los padres, a que les ocurra algún daño a sí mismos o a sus padres y a perderse. En los niños más grandes es esperable que tengan algunos miedos más definidos como a la oscuridad, a los animales, a los desastres naturales (tormentas, inundaciones, tornados) o a asistir a la escuela. Se pueden presentan además, quejas somáticas (dolores de panza, de cabeza), como equivalentes de ansiedad. En contraste, los adolescentes suelen manifestar ansiedad en respuesta a una preocupación exagerada por su desempeño (baile, deportes), su apariencia frente a grupos de pares (aspecto físico, ropa, seguridad) y en general su imagen, buscando la aceptación de sus pares.

Cuando estas preocupaciones se vuelven excesivas en su magnitud (por ejemplo: reacciones de llanto y angustia desmedidas de un niño ante la separación de sus padres, timidez marcada), o cuando persiste la ansiedad más allá de la etapa en la cual se consideran parte del desarrollo evolutivo normal, podemos considerar que estamos frente a un Trastorno de Ansiedad. En todos los casos, los niños y adolescentes con trastornos de ansiedad ven afectado su rendimiento en alguna o varias facetas de su vida: personal, familiar, académica y/o social.

La forma en que se manifiesta la ansiedad puede variar según la edad: mientras los niños más chicos reaccionan con llanto, rabietas y “colgándose” de la madre, los niños más grandes pueden presentar problemas de conducta como oposicionismo o actitudes desafiantes, menor rendimiento escolar y reacciones corporales como taquicardia, falta de aire, sudor, dolores de cabeza o de panza. Los adolescentes suelen enmascarar su ansiedad bajo conductas de riesgo, distintas formas de violencia, consumo de sustancias, depresión y autoagresiones. Sin embargo, al preguntárseles, suelen reconocer también síntomas somáticos y psicológicos de ansiedad.

 

¿Existen señales que permitan predecir que ciertos niños serán más propensos a evidenciar manifestaciones de ansiedad anormal?

Diversas investigaciones señalan que es posible detectar ya desde la infancia temprana rasgos temperamentales que auguran un futuro de ansiedad anormal en los niños, tales como el miedo a ruidos fuertes, marcada ansiedad de separación, miedo ante los extraños, mutismo (tendencia a permanecer callados fuera de casa) y en general patrones de inhibición comportamental.

También el hecho de presentar antecedentes familiares de trastornos de ansiedad en familiares directos(padres, hermanos, tíos, abuelos) aumenta el riesgo de que los niños los padezcan y esto se explica tanto por la existencia de factores hereditarios, como por un efecto de modelado que ejercen las actitudes ansiosas de los familiares sobre estos niños.

 

¿Cuáles son los principales trastornos de ansiedad en la infancia?

Algunos son exclusivos de los niños mientras otros se presentan también en los adultos. A continuación se mencionan los más frecuentes:

  • Trastorno de Ansiedad de Separación: considerado actualmente un precursor de otros trastornos de ansiedad, consiste en la aparición de síntomas marcados de ansiedad cuando el niño no esta en su casa o se separa de las personas a las que está apegado ( padres, cuidadores). Estos niños tienen tendencia a pasarse a la cama de los padres o sus padres tienden a dormir con ellos y con frecuencia presentan trastornos del sueño(insomnio y pesadillas) y fobias a la hora de dormirse(a la oscuridad, a monstruos).
  • Fobias específicas: se caracterizan por la aparición de un miedo persistente, excesivo o irracional ante la presencia de determinados objetos o situaciones (Ej. tormentas, rayos, a la sangre, a ciertos animales, a viajar en avión, a las alturas, etc). Ya mencionamos que algunas fobias pueden ser transitorias en la niñez, como por ejemplo el miedo a las personas extrañas. Es su persistencia y su exagerada magnitud lo que las ubica como trastornos que requieren tratamiento.
  • Trastorno de Ansiedad Excesiva o Generalizada: consiste en una tendencia a la preocupación permanente y exagerada por diversas situaciones cotidianas, como las tareas escolares, la actitud de sus amigos o las complicaciones derivadas de una futura actividad (campamentos, exámenes, viajes). Típicos de este trastorno son síntomas tales como inquietud, dificultad para concentrarse, fatiga, tensión muscular, problemas para conciliar el sueño, irritabilidad y dificultad para jugar sin ser interferidos por dichas preocupaciones. Obviamente este trastorno interfiere marcadamente en los ámbitos personal, escolar y familiar.
  • Fobia Social o Trastorno de Ansiedad Social: consiste en una preocupación excesiva a ser humillado o evaluado negativamente por los demás, en distintas situaciones sociales como pasar al frente a dar lección o leer en voz alta, concurrir a cumpleaños, fiestas, invitaciones de amigos, en las que el niño o adolescente deba interactuar socialmente o pueda convertirse en el centro de atención de otros. Algunos de estos niños pueden mostrar síntomas somáticos como enrojecimiento facial, voz temblorosa, pobre contacto visual, o negativa a saludar a otros, conductas de inhibición como el mutismo y fobia escolar. En niños más pequeños, una forma habitual de manifestar dichos sentimientos son las rabietas, el llanto y la reacción de congelamiento o “parálisis”.
    Esta enfermedad es poco diagnosticada porque se la confunde con la timidez excesiva.
  • Trastorno por Estrés Postraumático: los niños que han sufrido algún tipo de abuso (maltrato físico o trato agresivo o abusivo reiterado, abuso sexual) o han estado expuestos a eventos capaces de provocar la muerte propia o ajena, accidentes o fenómenos dramáticos naturales (como inundaciones, sismos, huracanes) o potencialmente traumáticos (atentados, guerras, secuestros, incendios), pueden presentar síntomas de ansiedad y depresión. Estos niños o adolescentes, suelen experimentar la reviviscencia intrusiva del evento(flashbacks), en la forma de imágenes, pesadillas o a través de juegos repetitivos alusivos, reactuación, desencadenadas por el impacto del evento traumático. Existe una vulnerabilidad individual, ya que un mismo evento es capaz de desencadenar el trastorno en algunas personas y no en otras.
  • Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC): Consiste en la irrupción de pensamientos o imágenes intrusivos (obsesiones) acerca de diferentes temas(limpieza, orden, medidas de seguridad, sexuales, contaminación, religiosas) capaces de provocar malestar marcado, que se intentan neutralizar mediante la realización de actos repetitivos específicos(lavado, orden, chequeo) denominados compulsiones. Así por ejemplo un niño con TOC, puede mostrarse intensamente preocupado por la limpieza de sus manos y entonces necesitar lavárselas en forma repetitiva o ritualizada (compulsiva) hasta llegar a lastimárselas o llagarlas.

 

¿Porqué ocurren los trastornos de ansiedad?

Actualmente se acepta un origen multicausal para los trastornos de ansiedad, reconociéndose la influencia de una combinación de factores genéticos, temperamentales, ambientales y psicosociales en la génesis de los mismos. Así, los trastornos de ansiedad han demostrado ser más frecuentes en hijos de padres que también los presentaron o presentan. Asimismo, los niños que muestran rasgos temperamentales de inhibición comportamental, suelen desarrollar con mayor probabilidad futuros trastornos de ansiedad. Por otra parte influye el condicionamiento ambiental y por último, debe considerarse también la influencia de las actitudes ansiosas de los padres con sus hijos a partir del modelado que ellos les imprimen inadvertidamente a lo largo de la vida.

 

¿Qué tipo de tratamientos son recomendables para los Trastornos de Ansiedad?

El profesional tratante diseñará el tipo de tratamiento adecuado a las características o necesidades individuales.

Más allá de las características individuales de cada niño o adolescente, el profesional no debe olvidar la importancia del efecto de modelado que los padres ejercen sobre sus hijos, pudiendo los mismos influir en la perpetuación del problema ansioso en la familia. Por lo tanto, los padres deben ser incluidos en el tratamiento de los niños ansiosos. Antes de implementar cualquier modalidad de tratamiento, ha demostrado ser de gran utilidad, explicar a los padres y a los niños o adolescentes acerca de la naturaleza de su trastorno, lo que se conoce con el nombre de psicoeducación.

 

Psicoterapia Cognitiva-Comportamental

La idea central de este modelo de psicoterapia sostiene que los contenidos del pensamiento, determinan la forma en que uno siente y en consecuencia actúa. Por lo tanto propone un tratamiento a partir de técnicas específicas, que van modificando los pensamientos distorsionados y las conductas evitativas propias de los diferentes trastornos de ansiedad. El tratamiento de la ansiedad en los niños debe incluir a su familia, cuyos integrantes necesitan comprender la naturaleza del trastorno con el fin de colaborar eficazmente en la recuperación del niño. Esta tarea de psicoeducación incluye guías específicas para que los padres sepan cómo actuar eficazmente ante cada problemática.

 

Medicación

En determinados casos la medicación puede ser útil para el tratamiento de los trastornos de ansiedad en niños y adolescentes. El tipo de fármaco y el momento en que estaría indicado, varía según los diferentes trastornos y según las características individuales del niño. El psiquiatra tratante discutirá con los padres el tipo de medicación a elegir y el perfil de efectos colaterales de los posibles fármacos indicados. Existen fármacos específicos que han demostrado ser eficaces y seguros en determinados trastornos de ansiedad en la infancia.